El lío de Rosa comienza cuando sus padres le dicen que van de visita a la casa del jefe de su padre y que debe ser buena y educada. Ante la vaguedad de las instrucciones recibidas, Rosa llega a la conclusión de que portarse bien debe ser lo que hacen con ella las visitas que van a su casa; como revolverle el pelo, pellizcarle los mofletes, decirle que parece mayor de lo que es
Y decide hacerle eso mismo al jefe de su padre.
Rosa está hecha un lío utiliza la técnica del mundo al revés: plantea una situación en la que un niño hace a un adulto lo que muchos adultos hacen a los niños, para dejar bien patente lo ridículo de su comportamiento. Una idea un tanto subversiva que llena de gozo a los más pequeños. Un cuento plagado de carcajadas, a las que contribuyen las festivas ilustraciones de Guillermo Ferreira, que reflejan magníficamente el tono jovial y espontáneo de la historia.
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